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| DESINTEGRACION
Siempre pensé que tenía grandes enemigos a mi alrededor. Había personas que me sonreían y sin embargo pensaba: "seguramente atrás de mí hablan y traman algo en mi contra para ponerme mal, para meterme una zancadilla con mis amigos o con mi familia". En mi trabajo pensaba que tenía una gran capacidad pero que no se me concedía la oportunidad de demostrarlo. Nunca pude ascender a ningún puesto a pesar de sentir que lo merecía, que lo valía. Me sentía despreciado y a veces hasta explotado. Para mí era bastante doloroso pensar que hacía esfuerzos sobrehumanos por ser todo lo contrario de lo que yo veía en los demás, trataba de ser honesto, sincero y agradable, para que la gente me aceptara, que vieran en mi cualidades que yo creía tener y por las cuales me esmeraba. Como sentí que no logré mis objetivos, mi frustración aumentó. Un día me cansé de mis intentos de cambiar a la gente que me rodeaba, pensé que era inútil, pues todos eran falsos, egoístas y tan hirientes que no soportaba seguir perteneciendo a este mundo, Entonces empecé a distanciarme de todos, a refugiarme en mi casa deseando tener una pareja, fantaseando tener muchos amigos, algo que sólo veía en las películas y que en mi vida nunca había pasado. Traté de refugiarme en la religión pero con mucho dolor, en una silenciosa reclamación a mi Dios por la vida que me había designado, lleno de frustraciones, de desilusiones, que pensaba que las cosas bellas eran sólo un invento, incluso alguna vez en mi inconsciencia critiqué a quienes habían intentado quitarse la vida, sin darme cuenta de que yo deseaba desaparecer de este mundo, pues sentía que no pertenecía a él, ya que pensaba que todo lo que deseaba me había sido negado. Además escuchaba que se decía: "Muchos son los caminos para llegar a Dios", y aunque estaba muy deprimido, algo me decía que a pesar de todo ÉL estaba ahí para cuando yo lo necesitara, así fue que le pedí desesperadamente que me ayudara a encontrar mi camino, que me quitara ese gran vacío que me embargaba, esa gran soledad y ese dolor tan agudo por ver y sentir el fracaso rotundo a lo largo de mi vida. Fue entonces que llegué al Movimiento Buena Voluntad 24 hrs., de Neuróticos Anónimos y mi vida cambió, cada día encuentro todo lo que siempre anhelé, amigos, satisfacciones, seguridad, amor, paz y, sobre todo, me encontré a mí misma. |
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